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Que la muerte te encuentre vivo: lo que el duelo nos enseña sobre extrañar y los nuevos comienzos

Que la muerte te encuentre vivo: lo que el duelo nos enseña sobre extrañar y los nuevos comienzos

Que la muerte te encuentre vivo: lo que el duelo nos enseña sobre extrañar y los nuevos comienzos

"Cuando la muerte te encuentre, que te encuentre vivo." Proverbio Africano

La frase parece un antiguo secreto. Casi una petición, casi una advertencia.

En un mundo que se mueve demasiado rápido, donde la vida transcurre entre reuniones, notificaciones y tareas acumuladas, a menudo solo nos detenemos ante lo inevitable: la pérdida, el duelo o la muerte de un ser querido.

Y es allí, en el intervalo entre lo que fuimos y lo que ya no somos, donde se revela algo profundo: el duelo no solo habla de finales.

También habla de lo que aún puede ser un comienzo.

¿Por qué hablar de muerte, en realidad, es hablar de vida? Porque negar la finitud no nos protege, solo nos distrae.

Vivimos como si tuviéramos tiempo de sobra. Pero basta una ausencia repentina, una noticia que pone el mundo patas arriba, para recordarnos: no tenemos el control de todo, nunca lo hemos tenido.

Cuando llega una pérdida, ya sea la de un ser querido, un ciclo, una etapa o la comprensión de que ya no somos la misma persona que éramos, nos obliga a afrontar la vida con más claridad.

¿Quiénes somos y qué hemos hecho, después de todo, cuando todo lo que amamos puede desaparecer?

El duelo es reconocer lo que tiene valor emocional, también habla de vínculos.
Sentir el dolor de la ausencia no te hace débil, te hace humano.
Y es precisamente esta humanidad la que sustenta el amor, la memoria y la valentía para seguir adelante.

El duelo es la expresión de todo lo vivido, de lo que tenía sentido para ti, es la prueba de que importó.

Y aunque duela - profundamente - puede convertirse en un espacio de transformación personal.

¿Qué nos enseña el duelo sobre empezar de nuevo?

Nos enseña a reducir el ritmo, a reorganizarnos y a priorizar lo que realmente importa en nuestras vidas.
Cuando estamos dispuestos, el duelo también nos enseña a mirar hacia nuestro interior con más bondad. Las pérdidas no se "superan", se adaptan, se integran y siguen siendo parte de nosotros, solo que de una manera distinta.

Empezar de nuevo significa aprender a vivir con el dolor, con dignidad, cuidado y mayor fortaleza emocional.

Vivir plenamente también significa aceptar que todo puede cambiar en cualquier momento.

Esto es lo que el duelo nos recuerda, con toda su crudeza y profundidad: que aún hay tiempo.
Tiempo para amar.
Para disculparse.
Para cuidarse.
Para no posponer lo que se puede experimentar ahora.

Porque la vida es finita.
Pero lo que sentimos y transformamos con consciencia emocional puede trascender el tiempo.

Si sientes que te cuesta adaptarte a la nueva realidad y necesitas apoyo para transitar este proceso, encontrando maneras de transitar por el dolor del duelo, quedo a su disposición.

Elizabeth Hernandez.
Psicóloga | CRP 07/23235

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