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El Día del Padre y el Duelo

El Día del Padre y el Duelo

El Día del Padre y el Duelo

Una mirada clínica y afectuosa al Día del Padre en el Duelo.

No todos los abrazos se pueden dar en este Día del Padre, pero todo el amor vivido puede (y debe) ser recordado.

Para los hijos y padres en duelo, esta fecha no es solo un día en el calendario, sino un encuentro íntimo con recuerdos y significados que no todos pueden comprender.

  • Para algunos, la ausencia de un abrazo duele más.
  • Para otros, es el recuerdo de conversaciones que nunca pudieron suceder.

En ambos casos, el Día del Padre puede despertar un torbellino de emociones, desde una intensa añoranza hasta la calidez de los recuerdos que permanecen vivos.

Si es posible, permítete vivir este momento tal como es, evita la culpa y la presión.

- Si eres padre y has perdido a tu hijo, recuérdalo con cariño. Haz algo que te reconforte: prepara una comida en su honor, escribe sobre lo que sientes, revive momentos a través de fotografías, reza una oración... Elige algo que los conecte, pero que también te brinde alivio y consuelo.

- Si eres hijo o hija que perdió a su padre, piensa en él con ternura. ¿Qué valores dejó que hoy llevas con orgullo? ¿Qué enseñanzas siguen guiando tu vida? Recuerda los momentos que compartieron juntos, las actividades que compartieron.

Quizás, al recordar, redescubras algo que amabas y que habías olvidado, y que ahora despierta el deseo de volver. Si esto sucede, permítete hacerlo; es una forma de mantener vivo el vínculo con algo que una vez fue placentero para ambos.

Espero que este Día del Padre sea un momento para que recuerdes el amor que existe entre ustedes. Pero si te das cuenta de que los recuerdos, o la ausencia de ellos, aún duelen y generan una profunda tristeza, quizás sea momento de abordar estos sentimientos en un espacio seguro, con un profesional que inspire confianza para compartir lo que está comprimiendo en tu interior.

Mi abrazo, en este Día del Padre, va para todos los padres y todos los hijos que llevan en sus corazones un amor que ya no cabe en sus brazos. Un amor que sigue latiendo en sus corazones, porque en el duelo, el amor no termina, se transforma. Que este sea un momento de abrazo, recuerdo y conexión, incluso en la ausencia física, para honrar la vida y los lazos que perduran.

Elizabeth Hernandez.
Psicóloga | CRP 07/23235

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